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La Sanidad es la Voluntad de Dios

La Sanidad es la Voluntad de Dios

La Sanidad es la Voluntad de Dios

Dios ha revelado Su voluntad en cuanto a la sanidad así como ha revelado Su voluntad en cuanto a la salvación. Él no quiere que ninguno se pierda, y desea que todos procedan al arrepentimiento (2 Ped. 3:9). Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo (Juan 3:16). Todos los que invocan su Nombre, serán salvos (Hechos 2:21).

Es imposible tener fe si no conocemos la Voluntad de Dios. Como un hombre de Dios ha dicho: “La fe comienza cuando la voluntad de Dios es conocida”. Mientras haya duda, habrá doble ánimo y así nada vamos a recibir del Señor (Santiago 1:6-8).

No tenemos ninguna duda de que Dios honrará Su Palabra acerca de la salvación. Todos los que creen con el corazón y confiesan con su boca que Jesús es el Señor y que Dios lo levantó de los muertos, serán salvos (Romanos 10:8-10). Dios no responde a la fe de algunos, e ignora la fe de otros. Él salvará a todos los que vienen a Él en la fe.

Lo mismo puede decirse sobre sanidad. La misma redención que nos salvó también nos sana. De hecho, la misma palabra griega, ‘sozo’, se usa indistintamente en el Nuevo Testamento para hablar de la salvación (el perdón de los pecados) y la sanidad física.

Si queremos conocer la voluntad de Dios sobre algo, tenemos que mirar a Jesús, ya que Jesús vino a hacer Su voluntad (Hebreos 10:7). Jesús sanó a todos los que vinieron a él y nunca se negó a sanar a nadie. Él no dijo nunca, ni a una sola persona enferma que era voluntad de Dios que sufrieran un poco más. Él nunca enfermó a una persona ‘para enseñarles algo’. Estas son mentiras terribles que el enemigo ha sembrado en la iglesia con el fin de mantener a los hijos de Dios en la esclavitud de la enfermedad y la duda.

Santiago deja muy claro en el versículo 5:14, cuando le pide a la iglesia, ‘¿Está alguno enfermo entre vosotros?’ La pregunta pone de manifiesto que no debería haber ningún enfermo en medio de nosotros. Santiago va a dar la respuesta si por casualidad hay algunos enfermos en la congregación. ¡Él declara que la oración de fe salvará al enfermo y el Señor lo levantará!

Sugerir que la voluntad de Dios no es sanar a todos, es juzgar como ineficaz el sufrimiento de Jesús en la cruz. La Palabra declara que ‘por sus llagas hemos sido curados’ (1 Ped. 2:24). Jesús llevó todas las enfermedades de modo que ya no tenemos que padecerlas. Así como Él llevó todos los pecados y ya no tenemos que pagar la pena. El poder de la enfermedad es el pecado; y si el pecado es derrotado, entonces la enfermedad no tiene derecho legal en el cuerpo de un creyente. La enfermedad sólo existe debido a la ignorancia, el miedo o la rebelión.

Dios no cambia. Él es el Señor nuestro Sanador (Éxodo 15:26), el Señor que ha enviado su Palabra a sanarnos (Salmo 107:20), el Señor que perdona todos nuestros pecados y cura todas nuestras enfermedades (Salmo 103:1 -3), el Señor, que cargó con nuestras enfermedades en la cruz (Isaías 53:4-5), el Señor que sanó a todos los que vinieron a él (Mateo 8:16), el Señor, que se pasó haciendo el bienes y sanando a todos que estaban oprimidos por el diablo porque Dios estaba con Él (Hechos 10:38), el Señor quien estableció la iglesia contra la enfermedad y nos ordenó ir a curar a los enfermos (Mateo 10:8), el Señor que nos dijo que mayores obras haríamos (Juan 14:12), el Señor que nos da poder para imponer las manos sobre los enfermos y sanarán (Marcos 16:18), el Señor, que confirma su Palabra con señales (Marcos 16:20), el Señor que sanó a los enfermos en la iglesia primitiva a través de los ministerios de Pedro, Pablo y otros creyentes (Hechos), el Señor que dio dones de sanidad a la iglesia para la era de la iglesia (1 Cor. 12:9), y el Señor que pregunta, a través de Santiago, si hay alguno enfermo entre nosotros para que sea sanado (Santiago 5:14).

Si no podemos estar seguros de cuál es Su voluntad, entonces algo anda muy mal. Quiero que sepan que Dios quiere utilizarte como un instrumento de sanidad. El Gran Yo Soy vive en ti, y Él te ha equipado a caminar en el poder de Su Palabra sin dudar.

Copyright © Barry Bennett

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