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Padres que fijan un rumbo

Padres que fijan un rumbo

Padres que fijan un rumbo

Efesios 6:1-4 (RV1960 – http://www.biblegateway.com)
Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Dios da a los padres la responsabilidad de fijar un rumbo a la vida de sus hijos. ¿Está usted “construyendo una autopista” o “cavando una zanja”? Los hijos son influenciados por nuestras palabras, decisiones, y carácter. No hay padre o madre que pueda dar a sus hijos una crianza perfecta, pero pueden y deben hacer lo mejor para criar jóvenes que sirvan a Dios. Mi madre exigía obediencia. Aprendí rápido que el grado de disciplina que me daba era proporcional al grado de mi desobediencia. A veces utilizaba una vara para hacerme entender las cosas, pero más dolorosos eran sus bien merecidos sermones. Mamá decía amablemente, pero con firmeza, que ella trabajaba duro para mantener la casa. Y que mientras ella estaba trabajando en la fábrica, esperaba que yo hiciera siempre lo correcto. Para cuando terminaba de hablar yo ya estaba llorando, de modo que supe lo que era el arrepentimiento mucho antes de conocer la palabra.

Mi madre me amaba, y por eso exigía obediencia. Cuando yo no obedecía, me disciplinaba. Sabía que tenía que aprender a obedecerle, para poder hacer lo mismo a otras figuras de autoridad o a mi Padre celestial. Ella siempre decía del Señor: “Obedécelo, porque Él es Dios”. Mamá no daba más explicación que esa, pero con esas palabras preparó el camino para que alguien más desarrollara mi fe.

Mi abuelo continuó con mi formación espiritual. Él decía: “Si Dios te dice que estrelles tu cabeza contra una pared de ladrillos, comienza a correr. Porque cuando llegues a la pared, Él hará un hueco en ella”. En otras palabras: obedezcamos a Dios y dejemos las consecuencias en sus manos; ésta es la lección que yo animo a padres y madres a enseñar a sus hijos mediante el ejemplo.

Por: Desconocido (Fuente Original: Desconocida)

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